Era tan silencioso, pequeño y delgado, que era como si no estuviera. El cuñado. De quién era cuñado, no lo sabían. Ni de dónde venía, ni si pensaba irse. No habían adivinado dónde dormía por las noches, aunque buscaron alguna zona hundida en el sofá, algún desorden en las toallas. No dejaba olor. No sangraba, no lloraba, no sudaba. Estaba seco. Incluso su orina se separaba del pene y entraba en el retrete casi antes de salir de su cuerpo, como una bala de pistola. Apenas lo veían. Si ent…
Asi que... ¿quieren saber como es el infierno?- Yo se los puedo decir; llevo muchos años viviendo aquí. Aunque todavía no estoy muy seguro de poder llamar vida a esto. Ja, ja, ja. No, no hay llamas alrededor mío y aunque hace un calor tremendo, supongo que alguna vez hubo aire acondicionado pero deben haber pasado milenios desde la última vez que funcionó. ¿En qué consiste mi castigo aquí? Es muy sencillo y aterrador al mismo tiempo: dispongo de una eternidad y una excelente memoria. …
El hecho de que Henry Armstrong estuviera enterrado, no era un motivo suficiente como para demostrarle que estaba muerto: S iempre había sido un hombre difícil de persuadir. El testimonio de sus sentidos le obligaba a admitir que estaba realmente enterrado. Su posición –tendido boca arriba con las manos cruzadas sobre su estómago y atadas, que rompió fácilmente sin que se alterase la situación–, el estricto confinamiento de toda su persona, la negra oscuridad y el profundo silencio, cons…
La separación consumada: "Y sin duda nuestro tiempo... prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser... lo que es 'sagrado' para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado." FEUERBACH, prefacio a la segunda edic…
No me agrada estar en desacuerdo con mis mejores amigos —acaso con mis más inteligentes amigos— pero ya sabemos que la verdad es más que Platón y me expresaré con franqueza. Sé que todos se oponen a la idea de una censura sobre las obras literarias; en cuanto a mí, creo que la censura puede justificarse, siempre que se ejerza con probidad y no sirva para encubrir persecuciones de orden personal, racial o político. La justificación moral de la censura es harto conocida... y no volver…
La ventaja o desventaja de envejecer es poder observar de cerca la lenta y sistemática degradación de los órganos; todos comienzan a resquebrajarse, unos visiblemente, los otros con discreción. Se separan del cuerpo, lo mismo que el cuerpo se separa de nosotros: se nos escapa, nos rehuye, no nos pertenece. Es un proceso en el que ni siquiera podemos denunciar a nadie, ya que no se conoce al verdadero responsable. Afortunadamente el deterioro físico suele ir acompañado del psíquico, lo que…
Una tarde llegaron en bandada y se posaron sobre los cables eléctricos que unen las farolas del depósito de coches. Cada tarde desde hace semanas. Los primeros días mantuve mi rutina como si no estuvieran. Me sentía observado aunque, si he de ser sincero, no era fácil estar seguro de hacia dónde dirigían sus miradas. La negrura de sus cuerpos difuminaba sus rasgos y tan sólo cuando conseguía verlos de perfil podía intentar adivinar qué era lo que atraía su atención. No encontraba expli…
Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por…
La puerta estaba allí cuando despertó, abierta de par en par y con aquella luz blanca deslumbrante que parecía llamarlo a traspasarla. Todo esto estaba muy bien, si no fuera porque la noche anterior cuando fue a dormir no estaba, estaba la pared de su cuarto que puede contemplar desde la cama donde está acostado aún. Sabe que no está soñando, se ha cerciorado, y la puerta sigue allí, retándole a que la traspase. Se levanta y se acerca, no se oye ningún ruido ni se ve nada salvo la blancura…