25.11.12

ULISES LIMA



Mario Santiago Papasquiaro, cuyo verdadero nombre era José Alfredo Zendejas Pineda (México, D. F., 25 de diciembre de 1953- 10 de enero de 1998), fue un poeta mexicano, fundador del movimiento infrarrealista o realvisceralista. Nació en "una clínica que ya no existe en la cerrada de Rafael Guillén en la delegacion Mixcoac"1 (Distrito Federal, México, en realidad se llama Guillain).
Según él mismo, escribía desde niño.2 Cambió su nombre a Mario Santiago (argumentando que José Alfredo solo había uno, José Alfredo Jiménez) y posteriormente a Santiago Papasquiaro en homenaje al lugar natal de José Revueltas).
Su primer recital fue en 1973 y de forma personal el 3 de mayo de 1974 en el Museo Nacional de San Carlos. "Tuve oportunidad de conocer a mis 19 años a José Revueltas y a Efraín Huerta en sus respectivas casas. Yo soy hijo de ellos. Por eso mi seudónimo de Santiago Papasquiaro, el pueblo de Durango donde nacieron los hermanos Revueltas. Hay dos camadas fundamentales para mí, la de los Revueltas y la de los Flores Magón. Yo también tengo una formación anarquista", comentó.

«Si he de vivir que sea
sin timón y en el delirio.»

—epígrafe de Mario Santiago en la novela La pista de hielo de su amigo Roberto Bolaño.

En 1976 junto con Roberto Bolaño, Cuauhtémoc Méndez Estrada, Ramón Méndez Estrada, Bruno Montané, Rubén Medina, Juan Esteban Harrington, Oscar Altamirano, José Peguero, Guadalupe Ochoa, José Vicente Anaya, Edgar Altamirano, José Rosas Ribeyro, Elmer Santana y Mara Larrosa fundó el infrarrealismo o realvisceralismo, corriente literaria de vanguardia y de verdadera ruptura con el establishment literario mexicano, lo que consiguió estilísticamente en algunos de sus integrantes, si bien Mario Santiago fue el máximo exponente y con mayor pureza estilística. Sus poemas son creaciones complejas y altamente metafóricas, eruditas y con referencias constantes a la percepción, los viajes y las caminatas. Mario Santiago redactó sus poemas buscando también la estética de los signos como los caligramas de Guillaume Apollinaire.
–¿Es la poesía necesariamente molesta, transgresora?
–A las moscas les pica la luz, a las lagartijas las calienta. La Poesía es psilocibina ardiente. Cantar Sympathy for the Devil a la luz de la luna más hiena. Exactamente como dijera el poeta eléctrico Michel Bulteau: "Arrodillarse en la boca crispada de las hadas".
Los testimonios que recientemente recogió la audiorevista Nomedites número 8, dedicada al infrarrealismo coinciden en la entrega absoluta a la escritura, su talento pleno que "sacudió la pazgüatería de la poesía mexicana" y en la originalidad, pureza y creatividad de su estilo y la dificultad de trato en ciertas ocasiones por su carácter rebelde y retador. "Yo creo que estamos ante un poeta de dimensiones incalculables (...) había en él siempre un sentido de la provocación(...) te insultaba por elogiar sus poemas (...) era el testigo más incómodo de su propia poesía (...) hay poesía suya de altísimo nivel",3 recuerda Juan Villoro. Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro fueron los pilares del movimiento infrarrealista, teniendo como principal guía la oposición y la rebeldía: "Volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial", dice el Manifiesto infrarrealista. Ambos alcanzaron, en la prosa (Los detectives salvajes) y en la poesía (Aullido de cisne) respectivamente, concretar una corriente hasta hoy excluida del panorama literario mexicano y última en constituirse como tal, aunque cumpla las características para denominarla así: poseer una conciencia de grupo, crear un manifiesto con los puntos principales de acción y legar al patrimonio artístico obras de gran magnitud. Bolaño escribió acerca de su primer encuentro con Mario Santiago:
“Lo vi por primera vez en la calle de Bucareli, en México, es decir en la adolescencia, en la zona borrosa y vacilante que pertenecía a los poetas de hierro, una noche cargada de niebla que obligaba a los coches a circular con lentitud y que disponía a los andantes a comentar, con regocijada extrañeza, el fenómeno brumoso, tan inusual en aquellas noches mexicanas, al menos hasta donde recuerdo. Antes de que me lo presentaran, en las puertas del Café La Habana, oí su voz, profunda, como de terciopelo, lo único que no ha cambiado con el paso de los años. Dijo: es una noche a la medida de Jack. Se refería a Jack el Destripador, pero su voz sonó evocadora de tierras sin ley, donde cualquier cosa era posible. Todos éramos adolescentes, adolescentes bragados, eso sí, y poetas y nos reímos”
En adelante, Mario Santiago se entregó de forma total a la creación poética y en la década de los setenta a viajar. Estuvo en Barcelona, París (en donde se volvió a encontrar con el poeta peruano José Rosas Ribeyro y conoció a Elqui Burgos, estando ya muy vinculado con el Movimiento Hora Zero descubrió con uno de sus miembros, Elías Durand, la música de Miles Davis), Viena y Tel Aviv.
En una carta a Santiago, poco antes de que éste falleciera el 10 de enero de 1998 en la Ciudad de México, Bolaño le escribió desde Barcelona:
"Estoy con las ventanas abiertas, afuera llueve, una tormenta de verano, rayos, truenos, esas cosas que excitan o que impelen a la melancolía. ¿Cómo está México? ¿Cómo están las calles de México, mi fantasma, los amigos invisibles? ¿Sigue en pie Al Este del Paraíso o ya entró en el sueño de los justos?. Cuando mejore mi economía apareceré por tu casa una noche cualquiera. Y si no, es igual. El trecho que recorrimos juntos de alguna manera es historia y permanece. Quiero decir: sospecho, intuyo que aún está vivo, en medio de la oscuridad, pero vivo y todavía, quién lo iba a decir, desafiante. Bueno, no nos pongamos estupendos. Estoy escribiendo una novela donde tú te llamas Ulises Lima. La novela se llama Los detectives salvajes. / Un fuerte abrazo. R.”,
Mario Santiago Papasquiaro reconoció legalmente tres hijos: Zirahuen, Nadja y Mowgli.
Roberto Bolaño lo convirtió en uno de los protagonistas de su novela Los detectives salvajes al crear el personaje de Ulises Lima, un poeta que como el hombre que lo inspiró se presenta como un aventurero y excéntrico, opositor de las formas tradicionales del literato vendido a las becas estatales y con una actitud snob. Tal postura le granjeó enemigos por doquier por su sinceridad y crítica abierta ante formas inferiores u oficiales de poesía o poetas, y que le ha segregado de cualquier tipo de reconocimiento hasta el día de hoy y a llevar un veto permanente aún después de la muerte. La representación literaria de su persona parece no estar alejada de la realidad, por los testimonios escritos y orales que sus compañeros de armas han dado.
"Me he enfrentado con "(José Emilio) Pacheco, con (Carlos) Monsiváis, a todos los conozco. Nadie me quiere dar trabajo (...) Sergio Mondragón me ha negado trabajo porque soy infrarrealista. Dicen que yo saboteo recitales. Dicen que los infrarrealistas golpeamos a la gente. Y los imbéciles alegan que yo no sé escribir. Puta madre. Yo soy l’ecrivain. Pero eso no importa"2
Aunque lo que se dice de Mario Santiago Papasquiaro tiene algunos pincelazos de ficción, los puntos coincidentes en las descripciones que se hacen de él es la de una personalidad avasallante y un estilo de vida totalmente entregado a la creación literaria. Se carece de una biografía homogénea de Mario; lo que es innegable es la influencia decisiva en la obra de creadores posteriores -hay quienes lo reconocen y la mayoría no- y el importante legado disperso y sin recopilar -adicional a Aullido de Cisne- dejado por Mario Santiago, que su ex pareja Rebeca López García ha recopilado.
Sus poemas aparecieron en la antología de poetas infrarrealistas Pájaro de calor, 1976, en la revista Correspondencia infra, 1977 y en la antología de poetas latinoamericanos Muchachos desnudos bajo arco iris de fuego, 1979. Sus poemas fueron recopilados en Aullido de cisne, que vio la luz en 1996 en una pequeña editorial creada por Santiago y en la que editó cinco libros, incluido el suyo, de poetas infrarrealistas. Mario Santiago dijo que este libro es "...una leve probada de poemas (59) escritos entre 1979 y 1992, quizás apenas un 10 por ciento de lo que he garabateado desde 1973 hasta la fecha: aparte de aquello que se hayan tragado el cielo y el mar. Los diablitos chimuelos lo hubieran querido ver enterrado, pero aquí está el tridente de su vuelo"4
Su viuda, Rebeca López García (Q.E.P.D.) , y el escritor Mario Raúl Guzmán elaboraron la antología Jeta de Santo en 2008.5 Publicado por el Fondo de Cultura Económica España, reúne una selección de 161 poemas, de entre aproximadamente 1.500, escritos en los años 1974-1997. Según explica Guzmán en el prólogo, el título se lo sugirió el propio Mario Santiago. El mismo año apareció la antología Respiración del laberinto, selección más pequeña prologada por los escritores Bruno Montané, Juan Villoro, Diana Bellessi, Homero Carvhalo, Pedro Damian, Tulio Mora y Joseantonio Suárez en dependencia del país donde ha sido publicada.
Sus textos Devoción Cherokee y Oración de Abril han sido musicalizados por Arturo Meza.
El siguiente poema es el último que escribió, en donde Mario Santiago alude a La Hija de los Apaches, una pulquería de la colonia Romita en la Ciudad de México, atendida por el jicarero y ex-boxeador Epifanio Pifas Leyva. En ella hay pegados en sus paredes antiguas fotografías de boxeadores. En 2005 fue develada una placa en el lugar con este poema:

EME ESE PE

Moriré sorbiendo
pulque de ajo
Haciendo piruetas
de cirquera
en la Hija de los
Apaches
del buen Pifas'
* * *
Bajo la bendición
de las imágenes
sagradas/ inmortales
del Kid/ el Chango/
el Battling/ el Púas
Ultiminio/ el Ratón
(sacerdotes del placer
del cloroformo)
* * *
Qué más que
saber salir de las cuerdas
& fajarse la madre en el centro del ring
La vida es 1 madriza sorda
Alucine de Efe Zeta
Película de Juan Orol
Mejor largarse así
Sin decir semen va o enchílame la otra
Garabateando la posición del feto
Pero ahora sí
definitivamente
al revés.

más poemas de Ulises Lima: aquí.

El alter ego de Roberto Bolaño 'Arturo Belano' perdió la pista de Ulises Lima en Cuba... en siete horas en la Habana le dediqué este poema.


Para Arturo Belano.

A pesar de tu insistencia
de que ha un tiempo estuvo aquí
nuestro amigo Ulises Lima
no encontré en ninguna parte
ni una huella de su paso
Quizá ibas confundido
y pa otro lado se fue,
que era el muy trotamundos
de culo de mal asiento,
o más bien de mal arraigo
como diría aquel.
Quizá no supe buscarlo
en el lugar adecuado,
en la Habana o en Santiago,
o en cualquier otro lugar
Lo cierto querido Arturo
es que yo no lo encontré,
pero tu si le has hallado
y para toda la eternidad
estarás siempre a su lado.
Esperad ahí compañeros
que más tarde o más temprano
o a lo mejor un día de estos,
con vosotros me reuniré
y hablaremos del pasado
que por lo que a mi concierne
- lamentablemente -
allí en México DF – no fué.



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