-¿Me permite hacerle una entrevista? -Sí, pero que sea breve. -¿Ya sabe que es usted el autor más joven que ha ganado este premio? -¿De verdad? -Acabo de hablar con uno de los organizadores. Me dio la impresión de que estaban conmovidos. -No sé qué decirle... Es un honor... Me siento muy contento. -Todo el mundo parece contento. ¿Qué ha bebido usted? -Tequila. -Yo, vodka. El vodka es una bebida extraña, ¿no cree? No son muchas las mujeres que lo to…
Los ticos son siempre así, más bien calladitos pero llenos de sorpresas, uno baja en San José de Costa Rica y ahí están esperándote Carmen Naranjo y Samuel Rovinski y Sergio Ramírez (que es de Nicaragua y no tico pero qué diferencia en el fondo si es lo mismo, qué diferencia en que yo sea argentino aunque por gentileza debería decir tino, y los otros nicas o ticos). Hacía uno de esos calores y para peor todo empezaba enseguida, conferencia de prensa con lo de siempre, ¿por qué no viví…
El invierno de nuestro descontento se ha vuelto ya glorioso por este mes de mayo, y toda la desolación que pesaba sobre nuestras almas yace en el fuego verde y esplendente de la primavera. Somos los muertos, ¡ah! Tiempo ha que nos ahogamos, y ahora caminamos a tientas por los fondos marinos de un mundo sepultado. Somos los ahogados, nos arrastramos ciegos, caminamos a tientas, sin ojos y chupamos sin preocuparnos por nada. Nos agazapamos en las entrañas de la selva y desde allí saltamos…
Me contaron hace un tiempo una historia muy estúpida, sombría y conmovedora. Un señor se presenta un día en un hotel y pide una habitación. Le dan el número 35. Al bajar, minutos después, deja la llave en la administración y dice: –Excúseme, soy un hombre de muy poca memoria. Si me lo permite, cada vez que regrese le diré mi nombre: el señor Delouit, y entonces usted me repetirá el número de mi habitación. –Muy bien, señor. A poco, el hombre vuelve, abre la puerta de la oficina: –El señor Delou…
No sé cuándo, dónde ni por quién fue escrito el relato titulado «La Tienda de Muñecos». Tampoco sé si es simple fantasía o si es el relato de cosas y sucesos reales, como afirma el autor anónimo; pero, en suma, poco importa que sea incierta o verídica la pequeña historieta que se desarrolla en un tenducho. La casualidad pone estas páginas al alcance de mis manos, y yo me apresuro a apoderarme de ellas. Helas aquí: LA TIENDA DE MUÑECOS «No tengo suficiente filosofía para remontarme a las especul…
Empaco y salimos de la casa con Juan Paulino. Corro tras el niño, las mamás siempre corriendo, siempre detrás, ¿se sienta una madre alguna vez? La selva está mojada por la lluvia de anoche; el sol, con falsa timidez, se asoma entre las nubes. Caminamos sobre un puente de madera cercado por troncos musgosos, hojas cordadas —las más grandes que he visto—, epífitas, ramos de hojas que parecen la corona de una piña: nacen en el tronco de los árboles y viven allí como un castillo al borde de un acan…
El señor Gómez era un hombre metódico y ordenado. Todo en su casa tenía un lugar preciso, desde los zapatos hasta los libros. Una tarde, mientras paseaba por la librería, se topó con un volumen antiguo y polvoriento. Era un diccionario, un ejemplar descomunal que abarcaba todas las palabras del idioma español. El precio era exorbitante, pero el señor Gómez no pudo resistir la tentación. Comenzó a leerlo con avidez, devorando palabras y significados. Descubría nuevos mundos con cada página, ex…
Una deliciosa y sutil descarga eléctrica, activada por la alarma automática del climatizador del ánimo, situado junto a la cama, despertó a Rick Deckard. Sorprendido, porque nunca dejaba de sorprenderle eso de despertarse sin previo aviso, se levantó de la cama y se desperezó, vestido con el pijama de colores. En la cama, su esposa Iran abrió los ojos grises, apagados; al pestañeo siguió un gruñido, y cerró de nuevo los párpados. —Has puesto un ajuste muy suave en el Penfield —regañó a su…