Sucedió hace dos años en una estación ferroviaria alejada de la mano de Dios, cerca de Penza. Una pequeña multitud se encontraba en una esquina del edificio de la estación. Decidí acercarme también. Resultó que estaban despidiendo a un soldado que se embarcaba rumbo al frente. El soldado, borracho, con la cabeza erguida, tocaba un pequeño acordeón. Un hipante jovencito -un obrero, a juzgar por su apariencia- extendía las manos hacia el ejecutante y susurraba, con todo el cuerpo temblando:…
La mujer radioyente hacía un hueco en su tiempo y conectaba puntualmente la emisora prohibida. Se refugiaba en el rincón más apartado de la casa, donde las paredes no colindaban con pisos vecinos, y a la misma hora nocturna encendía el dial tabú. A nadie se lo comunicaba. Cuanto oía por las ondas, que llegaba con altibajos e interferencias, era contrario a lo que ella había defendido, siquiera por tradición familiar. Sin embargo, su avidez por lo que transmitían aquellas emisiones rebeldes …
No odio a nadie; pero el odio ennegrece mi sangre y quema esta piel que los años fueron incapaces de curtir. ¿Cómo domar, bajo juicios tiernos o rigurosos, una espeluznante tristeza y un grito de despellejado? Quise amar la tierra y el cielo, sus hazañas y sus fiebres, y no encontré nada que no me recordase la muerte: ¡flores, astros, rostros, símbolos de marchitamiento, losas virtuales de todas las tumbas posibles! Lo que se crea en la vida, y la ennoblece, se encamina hacia un fin macabr…
En este escrito, el filósofo Ramón Alcoberro practica una interesante disección del pensamiento y la obra del filósofo rumano Emil Michel Cioran. Anarquía: Cioran, contra lo que acostumbran a creer sus admiradores hispanos, no es un anarquista, sino un fascista rumano recriado en París. Tanto el orden como el desorden le parecen absurdos – y el desorden en todo caso es un concepto contradictorio porque no se define sino en relación al orden. ‘La anarquía – dice en De lágrimas y sant…