Por la mañana fui con Teresa y Giuseppe a buscar un camino de ronda cerca de Sitges. Yo me sentía algo fragilizada, disgregada y trémula, no sólo por mi malestar digestivo de los últimos meses, sino por todo lo que me había ocurrido después, las conversaciones con los médicos y la extraña violencia de mis sueños, la dificultad de pensar distinto y objetar y pedir explicaciones y argumentos en un país donde todos se someten sumisos, y la aceleración de las fechas que ha convertido mi cumplea…
Estaba lo bastante alegre y conocía la casa lo suficiente como para dirigirse a la cocina por sí solo, aparentemente para buscar hielo, pero en realidad para despejarse un poco, pues no era tan íntimo de la familia como para perder el conocimiento en el sofá del salón. Dejó atrás la fiesta sin lamentarse de ello, mientras el grupo en torno del piano entonaba Stardust y la anfitriona charlaba animadamente con un joven de gafas finas y pulcras y expresión hosca. Atravesó con cautela el salón…
Todas las tardes, la pareja de ancianos esperaba en la pantalla del televisor a la muchacha del tiempo, sentados en el decrépito sofá que olía a orina de perro: era ése el más claro recordatorio de Blaqui; con su muerte, ocurrida hacía cuatro años, habían sufrido más que nunca el vacío de la soledad, el cansancio de los años que sobrevivían con resignación; hasta que un buen día tocó en su puerta el hombre joven que habían mimado de niño con irreprimible vocación de abuelos. Su última cart…