Todas las relaciones existentes entre las cosas son verdaderas. El error sólo es el hombre. En él nada es verdadero, salvo que se equivoque, que no pueda encontrar la relación consigo mismo, ni con los demás, ni con las cosas. El mundo razonable hay que considerarlo como un gran individuo inmortal que continuamente produce lo necesario y con ello se hace incluso dueño de lo que es contingente. La percepción inmediata de los fenómenos originales nos produce una especie de angustia: sentimos nuestra insuficiencia. Sólo animados por el eterno juego del mundo empírico estos fenómenos nos dan alegría. - GOETHE
La primavera está llamando a la puerta
-
*Pues sí, el calor empieza a empujar y entra lo que se llama la "primavera
climática"; los insectos comienzan a dejar su letargo para "arrejuntarse"
c...

0 Comentarios